
¡MALDITA SEA!... Aun es de madrugada, me desperté por no haber orinado antes de meterme en la cama, en estos días he tomado agua como si realmente la necesitara, en la tele dicen que dos litros de menos al día es lo mejor para el organismo, siento como esta apunto de reventarme la vejiga, un tanto desesperante he de aceptarlo, para llegar al baño necesito por principio levantarme de la cama… ¿Por que no tengo un pato como los ancianos? ¿O una bacinica?... Probablemente no tengo un bacinica por el mismo motivo que no me he levantado de la cama, el pinché piso esta heladísimo, me he dicho tantas veces antes de dormir, que acostarse con calcetas no es tan mala idea, por esto de la incontinencia orinaría nocturna que padezco gracias al liquido vital, lo peor de todo es que después de que mis lastimeros pies toquen el piso y me de un escalofrío por todo el cuerpo tengo que salir del cuarto, abrir la puerta del patio y cruzar en la oscuridad el patio central de mi casota, patio que no se encuentra pavimentado y que por ende ha de ocasionar que me entierre una que otra piedra, eso, si corro con suerte, mi estimado compañero de toda la vida al que llamaremos pendejo! (en realidad es mi hermano) le encanta romper la botella de su cerveza después de haber acabado con su diabólico contenido, prefería cuando solo fumaba marihuana, las bachas que dejaba tiradas no perpetraban ningún tipo de acción, acto o tarea vandálica en mi contra y mi faena por orinar alas 4 de la mañana… por otro lado es necesario levantarse sin importar los obstáculos que la vida me interpone para echar una meada, mi mamá ya me tiene hasta la madre, la verdad prefería hacerme pipi en la cama, pero a la graciosa señora se le ocurrió que ya estaba grandecito para tener plástico debajo de las sabanas, aparte de su ya clásico y quejumbroso discurso ¿Quien crees que lava la ropa?, lo se es común en nuestra sociedad… ni pedo alguien tiene que hacer el trabajo sucio, lentamente y con un miedo de la chingada bajo los pies, están a punto de tocar el piso y ya siento su gélido temple, tocan el vitro piso que es un capricho mas de mi sacrosanta progenitora, ya lo siento me recorre hasta la nuca, todos los bellos de mi cuerpo se erizan junto la piel, rechino los dientes, tomo valor y me paro, doy tres pasos y siento como si la rodilla izquierda se doblara en dirección contraria a la natural, ¡wow!.. ¡Que miedo!, ¿Y si me la rompí?... Intento caminar mas, y logro verificar una vez mas que no sucedió nada, la rodilla sigue en su lugar, a tientas enciendo la luz, el pendejo de la cama contigua hace algún tipo de quejido absurdo, ¿CUAL FIESTA PENDEJO? ¡ESTAS DORMIDO WEY! En fin tengo que seguir con toda la parafernalia necesaria para llegar al baño, cruzo la sala, llego a la puerta del patio, y, con sutileza cual gato la abro, nadie escucha que me he levantado, primero un vistazo o dos, derecha, izquierda, nada, la noche esta tranquila, al parecer no hay botellas rotas, no hace mucho frío, salgo y me enfrento con la grandeza del patio central ¡puta madre ya no aguanto! Falta todavía pasar por el corredor largo sin luz antes del baño, donde según mi primo al que también llamaremos pendejo, se aparece una viejita y una niña, ¡changos! No traje la linterna, estoy parado frente al pasillo que me tragaría sin pensarlo me masticaría y escupiría mis huesos llenos de una saliva demasiado viscosa, no tengo por que darle oportunidad de ser su presa esta noche, y luego la niña y la viejita… NO… no puedo cruzar, el miedo me carcome algo debo hacer ¡me esta reventando la vejiga!, sigilosamente regreso sin darle la espalda al monstruo, casi puedo escucharlo respirar, observo el entorno, dos pasos a la izquierda y listo me he salvado por esta noche, ¡dolor!, ¡dolor!, ¡dolor!, la vejiga me estalla, recorro de una mirada el patio, solo están las macetas de mi abuela, no puedo orinar si no es en al baño, ¿o si?, total nadie se va enterar ¡chingue su madre!, los girasoles se ven un poco tristes, necesitan ser regados, me aproximo a ellos sin hacer ruido alguno, las piedritas se me entierran, no puedo detenerme por el dolor en los pies, ahora es insignificante, lo que mas me importa es orinar, con cada paso que doy siento mas que no podré aguantar, ya estoy totalmente encorvado, camino despacio torcido un paso detrás del otro, me ha tomado 15 minutos llegar hasta los girasoles, estoy sudando frió, rápidamente me incorporo como puedo apunto sobre el girasol mas pequeño, ¡ah!, ¡felicidad!, ¡plenitud!, ¡desahogo!, ¡delicia!, después de todo lo que he tenido que pasar ¡por fin!, ¡es lo mas placentero que he sentido en años!, tengo una sonrisa indescriptible, los ojos cerrados, es una experiencia orgásmica… ya estando en el acto, por alguna razón levanto la mirada, maravilla, la noche, las nubes un halo extraño alrededor de la luna quedo petrificado, no se en que momento termine de orinar, no se cuanto tiempo llevo aquí parado, desnudo extasiado con la luna, con el recuerdo incesante de tus ojos, de la noche en la que me pediste que nunca te dejara, de esa lagrima que viajaba por tu mejilla estando fuera del restáurate aquel de comida italiana que tanto te gustaba, de cómo cruzaste la calle y fuiste atropellada.
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