domingo, 2 de agosto de 2009

El Alumno Nuevo.




Dedicado al Maestro de Maestros: Manuel López Ramos.

Llegué al salón de clase a las 9:30. Afiné las dos guitarras que estaban posadas sobre unas sillas y me senté a esperar a los alumnos del día, esperando que fueran pocos para poder salir temprano y pensando en una chica que me trae revuelta la cabeza.
El primero en llegar fue Francisco, un niño de 12 años con mucho futuro guitarrístico y una capacidad impresionante de lectura musical, y mientras llegaban los demás decidí revisarle los ejercicios de coordinacion del Maestro Manuel López Ramos, el mejor guitarrista desde Andrés Segovia y el mejor maestro desde siempre. Después de alrededor de 45 minutos en revisarle su tecnica y sus lecciones y estando a punto de terminar sentí que alguien me llamaba con un dedo índice tocando mi espalda.
- Buenos días maestro, soy alumno nuevo.
Era un chico de unos trece o catorce años, flaquito y medio paliducho.
- Buenos dias, si gustas tomar asiento, ahorita te atiendo, solo dame un poco de tiempo mientras reviso a los demás. ¿Ok?
Por fortuna solo llegó un par más de alumnos un poco avanzados que podía revisar en poco tiempo.
- Si maestro.
- ¿Sabes algo de guitarra?
- Muy poco.
Y se fue a sentar en un rincón del salón. Nunca le pregunté su nombre, pues pensé que lo haría cuando le tocara el turno de darle su clase.
Tarde unos cuarenta minutos en revisar a mis dos alumnos "avanzados" y di la indicación que se pusieran a repasar sus lecciones que quedaron pendientes y a revisar las nuevas, y que para cualquier duda me llamaran.
Me acerqué al alumno nuevo.
- Bien, pues vamos a empezar con algo súper fácil: Técinca para mano derecha sola. Índice toma tercera, medio toma segunda y anular primera, pulgar se apoya siempre sobre sexta cuerda. Ah por cierto, se cuentan de abajo hacia arriba y no importa si eres diestro o zurdo, la derecha siempre pulsa las cuerdas. Esto se llama posición básica de arpegio.
Hicimos los ejercicios básicos de arpegio y le coloque su mano en la postura que necesitaba. Noté su piel blanquecina un poco áspera, muy por debajo de la temperatura del ambiente, cosa que se me hizo un tanto extraña en estos días húmedos y cálidos en San Luis Potosí, pero no le dí la mas mínima importancia. Lo que me llamó un poco más la atención fue su guitarra que aunque bastante vieja, tenía buena resonancia a pesar de lo gastado de las cuerdas, es una situación algo "normal" en la casa de cultura donde doy clases.
- Bueno, vamos a leer algo de notas, bien fáciles, nada más voy a ponerte tres y se tocan en primera cuerda: Mi, Fa y Sol, y su posicion en el pentagrama son cuarto espacio, quinta linea y arriba del pentagrama respectivamente. Estas son las negras, duran un tiempo cada una, no hay pierde.
Y empezamos a trabajar sobre tres leccioncitas que pongo en un método que uso antes de llegar a Las Primeras Lecciones de Sagreras. Siempre he creido que Sagreras empieza muy de golpe, para mi el crecimiento musical debe ser primero netamente melódico y posteriormente armónico. Y no al revés. Pero bueno, de este tema ahondaré otro día, ahorita tengo que terminar la clase.
- Bien, ¿alguna duda?
- No maestro.
- Ok, entonces te voy a poner por último el circulo de Do para que lleves esto de tarea. Circulo, Notas y Arpegio.
A pesar de que noté que sus manos estában exageradamente rígidas, hacia bien los cambios de acorde, no muy rápidos pero con bastante presición.
- Muy bien, muy bien, eres bueno ¿eh? Entonces nos vemos el próximo sábado.
- Hasta el sábado maestro. Que descanse.
- Igualmente.
Levanté la cara hacia el techo y de soslayo vi cuando salío y cerró la puerta.
- Bueno, son las doce. Es la hora de salir. Nos vemos el proximo sábado.
Les dije a los demás alumnos, que me miraban con una sorpresiva cara de incógnito.
- Maestro-. Me dijo Francisco. - ¿Por qué estába hablando solo?.

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