
Hay veces que despierto
en el frió de la madruga,
totalmente sudado y con olor
a humanidad.
Cuando despierto prendo un cigarro
para calmar la boca escaldada,
y los males de aquello sueños
donde tú estas a mi lado.
Inhaló con todo el poder
de unos pulmones sofocados,
consumidos por una adicción
tan voraz.
Exhalo con el único gajo
de este corazón infartado
haber si él, deja de latir,
haber si dejamos la adicción de verte por las noches.
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