viernes, 30 de abril de 2010

los dias de abril

Sigue y sé que no terminara; perdura.
Esa soñolienta mañana; no fue un sueño.
Crece bajo la cama una enredadera.
Como aun puedo escuchar los platos?

Cae la noche, y la otra y la otra,
y la otra y la otra y la otra y la otra;
no es nada de la alcoba, susurra el espejo.
Olvidado tras la puerta deprisa.

Cae el día y el otro y el otro y otro,
y el otro también escamoteando frio; Humedad.
Suele venir acompañado de calor y espasmos;
Cervicales enfermas sin cura.

Hay siempre detrás del baño un toro.
Cuando pongo los ojos en el espejo; se ríe.
Yo vengo desde hace días pensando
en todas las frases de Neruda.

Cuando dijimos que duraba el infinito?
el hombre dejo la huelga de hambre y dice:
me dolía la panza de comida; sigo frente al espejo,
me horroriza la salida. Suena la puerta, sigue sonando.

Sigue, perdura y sé que no terminara pronto.
Deja una varilla atravesada por en medio,
salpica su nefastes sobre los comensales,
da asco, pero es inevitable.

Suena, repica, vibra estridentemente,
me quedo pensando en todas las frases de Sabines,
sigo frente a mí, no pasa nada, solo el tiempo.
Y sé que perdura, y me está picando la espalda.

Quien hablo de eternidad?
Solo estamos conversando- me dije.
No es necesario ser tan agresivos! – Pendejo imprudente.
Se ríe el inútil ese!

Doce escalones y nada.
Porcelana fina y nada.
Veintiocho meses y nada.
La rana sentada y nada.

Es hora de moverse- dice el hombre de barba.
La piel se me pone de gallina,
cuando fue la última vez que la viste? – Miente.
no sé!- dice. – También miente. – Joto! Cobarde!

Cuando fue la última vez que dormiste?
No se maldita sea! carajo!
- dice uno de los dos.
Se miran un rato y se desdibujan.

Sale del umbral como el niño de su madre.
Y miramos al mundo de pocas cuadras; extensión.
Asoma la cabeza, salta. Me enternece hasta el llanto.
Es que no queda nada?

Sigue! perdura! y sé que no ha de acabar.
Miro la hora, no vi que hora.
Miro el cielo y el techo como un idiota.
Y pienso! - no pienso en nada! carajo!

Estamos frente a frente, amanece.
Nos cepillamos, nos vemos de frente.
a veces lo confieso, quisiera madrearlo.
y sin más lo encuentro maltratado. Jodido pues.

Por donde no importa es lo mismo,
es una "realidad", como las de los enajenados.
Pongo el cuello en el collarín,
Enfoco la cabeza, y respiro.

Desgajado desde dentro,
Comienzo a suponer,
que no ha de acabar; perdura, y sigue
y sigue y sigue el dolor infinito.

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