lunes, 10 de mayo de 2010
ilusion-es
Volver a ver una plaza llena de canguros, sapos y abejas africanas. Buscar la entrada al cinema cuando faltan mil horas por llegar. Saber solo lo que pasara este día y no llorar ni decir nada. Rodear con mi brazo tu cintura y hablar de música, ceguera, espacios olvidados; Nada. Ilusion es; Creer. Creer. Creer.
fragmento 0
- Esta amaneciendo. Susurra a mi oído todas las noches.
-Amanece maldita sea! No quiero.
(la persiana se ladea poco). Hay una tensión perceptible.
Se asemeja al aroma del campo, cuando cae por sí mismo el cielo en forma de gotas.
-Que no oyes? Despierta! Esta realmente pasando algo. La persiana quieta.
- son las once de la mañana! Mi corazón late estúpidamente, tontamente late.
Sofoco la emoción al instante. Me acaricio la cabeza desnuda, me tallo los ojos, aprieto sin sentido la quijada, suspira mi alma, quiebra el cuerpo la calma; me levanto.
Salgo hacia la nada, aparece de pronto un pasillo, queda un espejo que no ve nada, arrastro los pies como gusanos, como un gusano! tomo mi cabeza con las manos, las resbalo lentamente hasta mi nuca sudada, hace un calor despreciable. Se inunda mi cabeza de nostalgia, se come el reloj la casa, los muebles, las cartas, se las traga, se hace tarde, me apresuro. No llega nadie. Nada. Un hombre grita como loco en la esquina, lo matan, lo están matando como a un puerco. Suena la campana, me asfixia este calor maldito, seco, inexplicable. - Despierta. No hay nadie. - despierta. Esto es acaso una metáfora? -Amanece, el tiempo es malo, no brilla. Pero amanece! Cortan desde la nada mi preocupación, los hilos de la locura, no es nada. La persiana se mueve un poco, no es nada. Son la once de la mañana. No es nada. Es hora de ponerse de pie. No pasara nada. -Amanece! No queda nada.
-Amanece maldita sea! No quiero.
(la persiana se ladea poco). Hay una tensión perceptible.
Se asemeja al aroma del campo, cuando cae por sí mismo el cielo en forma de gotas.
-Que no oyes? Despierta! Esta realmente pasando algo. La persiana quieta.
- son las once de la mañana! Mi corazón late estúpidamente, tontamente late.
Sofoco la emoción al instante. Me acaricio la cabeza desnuda, me tallo los ojos, aprieto sin sentido la quijada, suspira mi alma, quiebra el cuerpo la calma; me levanto.
Salgo hacia la nada, aparece de pronto un pasillo, queda un espejo que no ve nada, arrastro los pies como gusanos, como un gusano! tomo mi cabeza con las manos, las resbalo lentamente hasta mi nuca sudada, hace un calor despreciable. Se inunda mi cabeza de nostalgia, se come el reloj la casa, los muebles, las cartas, se las traga, se hace tarde, me apresuro. No llega nadie. Nada. Un hombre grita como loco en la esquina, lo matan, lo están matando como a un puerco. Suena la campana, me asfixia este calor maldito, seco, inexplicable. - Despierta. No hay nadie. - despierta. Esto es acaso una metáfora? -Amanece, el tiempo es malo, no brilla. Pero amanece! Cortan desde la nada mi preocupación, los hilos de la locura, no es nada. La persiana se mueve un poco, no es nada. Son la once de la mañana. No es nada. Es hora de ponerse de pie. No pasara nada. -Amanece! No queda nada.
La muerte del angel
Cuando hablábamos de Brouwer en clase, no hacíamos tanto énfasis en su forma tan peculiar de interpretar las obras; esto debido principalmente a dos cosas; la "técnica", y el mayor interés por ver su vasta obra guitarristica y pedagógica. Situándolo así un poco más en un perfil de gran compositor. Pero en realidad su concepto de la guitarra como ejecutante no es tan disparatado,( ni debería de serlo con tales obras compuestas). Es solo otra forma de expresión, una línea, la idea de Brouwer acerca de la música.
domingo, 2 de mayo de 2010
caminata
A donde la luz se ponga. Uno viene diciendo lo mismo desde hace años. A donde la luz se ponga; entonces de pronto, cuando el escenario estaba listo, se va la luz del mundo. Anochece. El vértigo proviene del norte, donde los reyes han perdido todo su prestigio. A veces cuando lo pienso, parece ridículo. Uno cree que lo sabe todo, no solo cuando está desnudo. Vienen números a mi cabeza, me adelanto me atraso, me viene jalando de la mano, entonces me ahogo, y en esa profundidad que más bien parece un tufo reflexivo, un estupor, una epifania, pienso; de que servirá todo esto?
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