domingo, 9 de enero de 2011

delicados

Luz.
25 cigarros, empaque ambarino.
Sujeto; 1.80 centímetros.
Paso acelerado que recorre inútilmente parajes olvidados.
-anda en busca de memoria.

Luz.
24 cigarros, empaque ambarino.
Mujer; proporción desconocida.
Anda de la mano con ella, ella que aun no existe.
-anda seguramente de la mano de nadie.

Luz.
23 cigarros, empaque ambarino.
Cuerpo de vidrio, precisión absoluta de ocre y alcohol.
Anda empuñando sin prisa la botella.
-suerte de sabor a cebada y olvido.

Luz. Por favor, luz.
Veintitantos cigarros, empaque ambarino.
Desfiguradas señales emiten en la calle los peatones.
Pasa con dulzura inusual su mano sobre mi cabeza.
-está pensando en la primera vez que soñó con ella.

Luz, pero déjala encendida.
Menos cigarros.
Encallado en el sillón de la sala emite mi nombre sin piedad,
Suena como la ballena partida en aguas japonesas.
-está pensando en la muerte seguida del sexo que merece.

Oscuridad.
Vacio insondable, soledad absoluta.
Rindo mil homenajes al momento de estar quieto.
Mas varado que la ostra del mundo tu nombre ciega al cosmos.
-somete al futuro en detallado incesto de animales.

Después. No hay nada.

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