sábado, 3 de abril de 2021

Mi pequeña niña

-Yo, si veo una pintura bonita, pienso en ti. Cuando me falta el aire y me agito mientras salgo a correr, pienso en ti, porque me asusta la idea de morir en el camino de un fulminante paro cardíaco, sin poder decirte adiós. Yo, si escucho un solo de uno de esos dioses genios del jazz, pienso en ti, porque la sutileza y la pasión, son lenguajes que ya casi no se enseñan, y te imagino, tal vez mientras desayunamos, construyendo ideas en el espacio imaginario de las cosas. También por ejemplo cuando me despierto y no te veo, porque antes la cama era un poco pequeña, y ahora me parece un gran desierto sin ti. Cuando estoy por sentarme a comer, y no estás en tu sillita, y no tengo que hacer todas esas cosas que hacía antes; enfriarte la sopita, cuidarte de las moscas, cantarte una canción. Me duele volver del trabajo y no verte, me da tristeza ver la casa tan azul y tan vacía, no me recupero de extrañar tu voz, de verte llena de alegría, de cargarte y besarte, y sentirme otra vez reconstruido, tu ausencia es aguda, permanente y silenciosa. Cuando miro la huellita de tu pie sobre el papel, de aquella bella tarde de juegos, me voy contigo, no sé como es posible amarte tanto, mi vida está pasando lentamente, ya solo me queda esperar, para volver a verte.

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