Muerta cal endurecida que entreteje
de una neurona a otra
sinfín de memorias térmicas
de una letra a otra letra
la misma superficie escultórica de la A
que propone triángulos indistintos
poliformico desdén de la palabra
suenan cables tejidos de mercurio
Mercurio vivo entre sincretismos
y metales líquidos que emanan dioses
transpiro dulcemente partículas de zinc
ahorro la figura del Hermes salido del espejo
con sigilo unto la cicatriz de la distancia
césped de carne abierta entre pasados
tu voz ausente se entremezcla
con el polen pululante
vapor de los cigarros
fresco despertar entrecortado
a la orilla de las lenguas de mezcal
timbales de Prokofiev descarnan encefálicos
muebles parecidos al hombre
y yo muero con ustedes
los móviles infieles de las mismas noches
de las mismas placas de cerveza
mientras espero la muerte de verdad
el sonido inverso de la doble erre
matizante espacio de la forma misma
contenedor de sonidos que no indican
el supuesto malestar de lucrar con ustedes
los ciegos absurdos que somos
ahogados de sueños sin razón
donde puntualmente disponemos la mandíbula
a la pieza de pan
al pene
a la vagina
el retazo de cielo que se viene a posar de vez en vez
la frágil imagen de la desesperanzada permanencia
la hora de colocar dedo a dedo
segundo cortado a segundo seguido
livianas caricias sobre la tela de la muerte
hay de tu mano a mi mano un sinfín de materia
un paramo herido de tiempo
la espiga eterna del mantel de trigo
un acelerador de ridículas escusas
el tufo del protón de la elocuencia
nos miramos lo sabemos
ustedes y ella
aquel portarretratos sin fotos
la misma mancha que guarda la pared
de todos los techos del mundo
de todas las bóvedas de querubines y arcanos
tus secretos mayores y menores
significan nada a la orilla de este abismo
donde el deseo flota como siempre
como en aquel brebaje de leche antiguo
Cambio la pagina de un libro mientras
asomo la cabeza al espacio que conforman
la ridículas formas de cielo
los jeroglíficos HAARP
los planetas que están girando sobre si mismos
y alrededor del mismo astro sin cuidado
que también gira y que ha de dejar de girar
todo lo veo mientras alzo la cara al espejo de niebla
y no puedo verlo tampoco como a ustedes
como a todos ustedes
como a la forma en que diluyen cobrizos
la madeja del cabello que te pones al andar
pie a pie desde que naces acomodándote
frente al reflejo de tiempo que te da la subsistencia
el tiempo que usas para peinar los cadáveres
de besos que han quedado entrinchados
entre la paja del Auschwitz de tus manos
los últimos retazos de sombras que nos quedan
algo que no se puede ver nos asecha
algo que no huele que no sabe a nada nos persigue
entre nosotros hay cuerdas tejidas con polvo
solos mediocres de violín
trazos de turquesas venidas del cenit de la nostalgia
aguarrara
capítulos de viseras sin sangre
la escalonada estrategia del buen comportamiento
la tiza que nos queda sin sentido entre los dedos
lo que no es y fue y ha sido y sigue siendo
laminilla de tungsteno que nos une y nos separa
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