Las manos, los arcos de los pies
la sonrisa llena de Si misma,
tendrían dos años.
Posada tranquila entre mis brazos
la llevaría a caminar entre
las sombras del parque.
Sus ojos me recordarían los callejones
las portezuelas, las finas ostras
que posaron en su madre.
Su blanca piel de mármol fino
sus pestañas de quetzal
tibia de cuerpo junto a mi.
Te sueño pequeña mia
te llevo a todas partes
como los rios llevan al tiempo
en el fondo de su cauce,
en el abismo mismo
del peso del agua,
en la cicatriz oculta de los caracoles,
en la primera voz del pájaro;
cuando amanece entre pintos
destellos de locura,
te llevo llevando el peso del aire
de cada respirar insoportable.
Con las manos lavadas
paso mis dedos en tu frente,
tu cabello y sus nombres
todos sus nombres nombrados
en nacimiento y paroxismo mismo
de tu vida,
te llevo con la dura firmeza
de no llevarte,
te cargo exactamente
en la forma en que te gusta,
te canto, te leo, te digo
las cosas que nunca
te logre decir.
Adonde van tus pequeños pasos?
Adonde van los mios?
Espero que en lo alto
de la muerte misma
mi alma se encuentre
con la tuya,
cuando nos recostemos
sobre el césped
de aguazul
y finalmente
podamos conocernos.
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