...esta mañana desperté con un recuerdo bastante jocoso. No se por que razón.(??)
La mañana es fresca, llaman a esto un tremendo frío, se abrigan como los sherpas
y salen a visitar la ciudad rápidamente, conectados. La rutina de otro nuevo día.
Una vez no hace mucho tiempo, tuvimos un encuentro ella y yo. Salíamos después
de mucho tiempo, y como era de suponerse la afinidad y la espontaneidad característica, estaba mas que oxidada. Romper el hielo, partir el aire entre los dos no era menos que una labor titánica. - recuerdo varios comentarios que hice, que fueron tomados de forma equivocada. Fui observado de forma extraña y hasta de racista me acusaron. -cuando hay gente reunida en diferentes dimensiones, no hay palabras ni acciones que las unan.
Las cervezas indio de corcholatas girables, no estaban haciendo su trabajo, la tensión seguía en aumento. Yo era un extraño. Antes no lo era. Sin embargo alguien propuso comer dulces, paletas, bolitas de chile y tamarindos. Tome uno de estos y lo comí casi sin entender el peculiar ácido sabor. Saque de mi boca el huesito del tamarindo que recién comía, hasta que forme una pila de tres o cuatro.
Ella seguía en una frecuencia desconocida para mi y decidí llamar su atención arriesgandome a morir un poco mas en aquella terrible noche. le propuse una apuesta.
Tu crees que pueda meter un huesito de tamarindo en la botella de cerveza desde aquí?
-le pregunte a ella desde una distancia considerable al delgado envase vació. ella no tardo en responder con un contundente.
-claro que no!
Entonces le dije -si logro meterlo me darías un beso? Hasta entonces un murmullo externo de conversaciones atravesaba la terraza, un silencio inusual nos rodeo.
Ella con actitud risueña regresaba de aquella dimensión desconocida y capturada por tan inútil reto agrego- claro! si metes ese huesillo de tamarindo, desde AHÍ! te besare! Los demás la miraron con cierta sorpresa y algunos hasta con cierto desden. La atención de pronto caía sobre mi como una losa de malas ideas. entonces tome uno de los huesillos apilados en el plato y dispare mi primer intento. -falle, horrible, y por mucho. El hueso ni si quiera rozo la botella de cerveza. -sonrieron los otros con actitud socarrona. Hice un movimiento de espalda, enderece las manos y realice mi segundo tiro. - fue otra falla, esta vez mas aceptable, el hueso había rozado la boca del dichoso envase. Ella preocupada o no advirtió,-esta es tu ultima "chance". la sangre me recorría el cuerpo mas despacio. Antes no tenia que concursar por besos tuyos, eras mía incondicionalmente. El tiempo nos ha deteriorado tristemente.
-pensaba.
Eso no me detuvo para hacer mi ultimo tiro de suerte. Arroje el objeto al vació, al deseo al azar,y callo como guiado por una fuerza extraña, como el mejor de los encestes de todos los tiempos, ningún campeonato de deportes pudiera haber sobrepasado mi dicha y mi coraje en alquel brevisimo instante. El hueso entro. Sin embargo, controle toda mi euforia por haber logrado tan heroico suceso, tal vez solo la invasión de los helenos a Troya, lo hubiera superado, y confianzudamente y lleno de mi. le dije- hecho! que te dije! los ojos de los otros se hicieron pequeños, las voces se adelgazaron y hubo alguno que otro comentario de incredulidad y sorpresa.
Ella me miro como entonces. Me supo como entonces, cuando podía hacer lo que fuera por su amor. Entonces me acerque lentamente a sus oídos enfermos y le susurre cosas que no puedo recordar, pero que enmarcaron el momento, tome su cabeza entre mis manos y la bese. Ella accedió felizmente, (como antes era) y el tiempo se puso a nuestro lado.
La noche termino poco después mas que mal, sus amigos la robaron, sus parientes la apartaron, mis palabras la mataron y el tiempo nos dejo partir.
Nunca mas volví a verla.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
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