lunes, 28 de marzo de 2011

II

II

…la semana pasada note que estaba muerto. Al principio una gran tristeza me embargo por completo, dure varias horas llorando y pensando en que no había tenido ni la oportunidad de asistir a mi funeral; yo que tanto me quería.
Cuando deje de llorar, o cuando ya no sabía por que tanto sentimiento, recordé una buena parte de mi infancia, también se parece el llanto de infancia al llanto de la muerte, al menos de la mía. Es una sensación tan dolorosa y profunda que puede incurrir sin exagerar en el ahogo. - peligroso en la infancia, pero absurdo en la muerte.
Recordé como salía a jugar por los medios días en el recreo, los columpios de mi escuela, el jardín tan misterioso, los huesos de aguacates, que para ese entonces no podían ser mas que huevos de dinosaurios.

Otras ideas se incorporaban, más tardías y a veces más adelantadas; como en esas novelas de Cortázar, mi cuerpo todo estaba en los brazos de mi padre y el me cantaba una música de arrullo; - tal vez la única vez que me cantaba. Mi cuerpo reposaba en una cama de un hotel y semi desnudo también desnudaba a una mujer, turbio; atmosfera de calor y humedad, colores de ocre y bermejo difuminados y matices de caricias atropelladas e intensas. Posada sobre mi decía todo en lenguas muertas y en húmedo susurro llenaba mi oído con oscuras perversiones. Una taza de café está en mi mano, mis pies cruzados no están relajados; siento el frio más intenso de mi vida y ella está sentada del otro lado de la mesa; como dos desconocidos, me llama de mil formas menos con mi nombre, me explica de mil modos menos con lo cierto, me mata lentamente y lentamente me deja; ella también se va, se va para siempre. Mama me despierta en la mañana y me da el uniforme de la escuela, yo suplico por un momento mas para sumergirme entre el calor de las cobijas; ella como siempre haciéndose la estricta; me dice: - diez minutos mas y pá la escuela; - me deja dormido toda la mañana. Mi hermano destripa una rata frente a mi de 9 años; la imagen es bastante atroz, sangre en los tenis de los dos; rata partida. Miro las calles tan torcidas y metálicas desde aquí, el viento mueve las rejas de la torre latinoamericana, cuando me doy cuenta de que irremediablemente estoy jodido; No es el viento, no es la imagen, no es humedad, no es rama, no es lagrima, no es la infame locura de los sexos, no es la canción ni la cuna. Fue la bala que me dio en la frente, la semana pasada.
…después; oscuridad, luego silencio, luego la nada.
17 de febrero de 2011

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