lunes, 28 de marzo de 2011

VII

VII

...entonces se me ocurre que un átomo que tiene el peso de miles de soles,
tal vez podría meter en un conflicto al asunto de la malla en que suspendemos
este brevísimo universo.

Asi que se me ocurre pues pensar en otras cosas; sabes que también,
existe otra clase de polvo estelar. Por ejemplo toda esa cantidad de materia
que deambula en el cosmos de tus ojos. También es un asunto que suspenderemos,
- por el momento.

Entonces viene la teoría tan elegante de las super cuerdas; yo pienso en eso cada vez
que se me ocurre el asunto de la reproducción; como podríamos diagnosticar la breve
onda que conforma los átomos de carbono, y que estas a su vez
forman otras partículas mas complejas?
por ejemplo; la madera, con aquella que tal vez desde otro punto menos condensado
alguna otra vibración en forma humana, quizá configura el bote; aquel que reanima
otras ondas mas marinas; por que el asunto del mar no es elitismo galáctico: hay otros mares.

Sin embargo los teoremas no se enfocan en las cualidades del bote; ni en el viaje que este
realiza.

Entonces; la idea es sumamente superficial; aun para la física. Donde una ecuación nos sirve
tan solo para diagnosticar si el bote es bote o la isla es isla.

Así pues la idea de la onda aurea; catalizadora de materia, sea cual sea esta, me tiene pensando
en la parte del cosmos que habita en parpadeos; es un despliegue de soles, y no solo por el peso
que transmuta en esta malla donde siento que me hundo cada vez que estas cerca;
si no por el hecho de que la física cuántica parte de una mirada y finaliza en otra, este intercambio
de materia inorgánica visual sucede como la teoría lo plantea; cuando dos personas
se sientan a platicar (en cualquiera de sus dimensiones paralelas) acerca del universo.

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