Superficies de ceniza; ¿quién podría pensar en algo más?
Es todo lo que queda, una sola brizna de locura requemada e infértil,
secos rodajes de filmes absurdos, miles de hojas con letras escritas;
letras sin fin, plumas duras enmarcadas;
[el eterno despertar con el vacio latente del mismo retorno]
Eco marchito de voces innombrables,
los mismos textiles derramados sobre la piel,
los abismos profundos donde la soledad es un barco sin proa;
vestigios de imágenes sin sentido,
horas y horas de sonido que asemejan música,
-El verbo sin espera.
Caricia marchita de un recuerdo desabrido;
una reminiscencia de minerales y frutas descompuestas.
Hielo rojo sobre los reflejos de humo,
césped de alquitranosas pirámides invertidas;
triángulos de olores a reses partidas,
venas cargadas de granos espejismos;
¿Quien podría pensar en algo más?
Tal vez las sierras se quedaron contigo,
tal vez la penumbra de faldeos escarpados evocaron tu locura
y en procesión de botas deslavadas finalmente
usted y yo nos separamos.
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