Cuando usted ríe yo canto.
usted suena las cuerdas
de mi pecho con sus labios;
trinos del aire de su boca.
Usted ríe y el sol se anima,
mis capas de arena caen
sobre los días nublados
suben al cielo las hojas;
con su luz de pupilas,
con su rostro encantado.
Usted ríe y el corazón ríe,
usted calla y yo me callo
esperando su nueva risa
que se hace y rehace nueva,
limpia y cristalina como ninguna.
Usted ríe cuando el mundo
se encuentra llorando,
salvación al desamparo,
ungüento perfecto
contra los dolores
de consciencia;
mi luz favorita,
onomatopeya
que fractura
realidades
y dolores
que hay
en mi.
lunes, 25 de abril de 2011
onceavo mandamiento
Cuando pienso en animales; aquellos animales que escarpan la naturaleza con fervor,
en realidad estoy imaginando. Eso es porque en mi vida y fundamentalmente
en mi infancia los únicos animales que me rodearon fueron perros, gatos, ratas y
uno que otro flaco caballo. Pensar en mas es pura imaginación. Que bello hubiera sido sin embargo
haber gozado de esos paisajes que recuerdo en los cuentos o en las hermosas películas,
esos de selvas y corrales; ganados sin fin, búfalos, tigres, elefantes plateados, escarabajos
de arcoíris, y jirafas que asomaban sus cuellos por encima de los cielos nubados.
Galeano yo quiero hacer valer tu amor a los animales; ¿Pero de que estamos hablando?
Nuestras calles solo contienen asfalto; lucha la hormiga por existir y los gusanitos solo se ven
de vez en cuando, a veces en lo alto de una botella de mezcal en veces en la reciente apertura
de una tumba en el panteón del saucito.
Hagamos pues de todas formas tu onceavo mandamiento. Yo quiero querer.
Ya estamos en el siglo XXI, y siguen las mismas naciones unidas y los mismos derechos humanos.
El derecho de soñar aun no es proclamado;¿Que iremos a hacer Galeano?, el aire aun esta enfermo.
Yo quiero querer; me invade un amor por esas criaturas, esas criaturas que no existen y existen
a su simple vez, héroe y tonto, pobremente me quede clavado en la sexta línea
de las tablas de Moisés; disfrutando mi cuerpo y montando a las sombras y bebiendo y fumando,
todos los días mi “brújula didáctica” se entrecorta con magnetismos de mujeres y nostalgias;
nostalgias de animales que jamás acaricie, que jamás levante sus patas, que nunca sentí sus pelos.
Así con la misma tristeza con que miro tu foto que se quedo incrustada en mi billetera.
en realidad estoy imaginando. Eso es porque en mi vida y fundamentalmente
en mi infancia los únicos animales que me rodearon fueron perros, gatos, ratas y
uno que otro flaco caballo. Pensar en mas es pura imaginación. Que bello hubiera sido sin embargo
haber gozado de esos paisajes que recuerdo en los cuentos o en las hermosas películas,
esos de selvas y corrales; ganados sin fin, búfalos, tigres, elefantes plateados, escarabajos
de arcoíris, y jirafas que asomaban sus cuellos por encima de los cielos nubados.
Galeano yo quiero hacer valer tu amor a los animales; ¿Pero de que estamos hablando?
Nuestras calles solo contienen asfalto; lucha la hormiga por existir y los gusanitos solo se ven
de vez en cuando, a veces en lo alto de una botella de mezcal en veces en la reciente apertura
de una tumba en el panteón del saucito.
Hagamos pues de todas formas tu onceavo mandamiento. Yo quiero querer.
Ya estamos en el siglo XXI, y siguen las mismas naciones unidas y los mismos derechos humanos.
El derecho de soñar aun no es proclamado;¿Que iremos a hacer Galeano?, el aire aun esta enfermo.
Yo quiero querer; me invade un amor por esas criaturas, esas criaturas que no existen y existen
a su simple vez, héroe y tonto, pobremente me quede clavado en la sexta línea
de las tablas de Moisés; disfrutando mi cuerpo y montando a las sombras y bebiendo y fumando,
todos los días mi “brújula didáctica” se entrecorta con magnetismos de mujeres y nostalgias;
nostalgias de animales que jamás acaricie, que jamás levante sus patas, que nunca sentí sus pelos.
Así con la misma tristeza con que miro tu foto que se quedo incrustada en mi billetera.
420
no deberíamos tomar tan en serio a los silencios de Sabines.
Salitres de lomo a lomo como estrechos antiquísimos
acercan nuestros hombros prisioneros del sofá.
Canarios escurren con babas al aire en zopilotes
zumban sus aletazos de oreja a oreja de pico a pico,
trepan a nuestros brazos gusanos azufrosos
enfermos nematodos calcinados por la sed.
[Arritmia y todo eso].
-¿De que nos sirve sin el canto?
Pastizal quebrado de espiga altiva y perfumada
constelaciones de harina blanca echadas al desierto.
Intermitente y breve; salías del mar a todas horas
y a mí me consolaban tus escamas de sirena.
[Entonces suenan las campanas].
-¿De qué nos sirve el canto de sirena?
Mientras la balsa se derretía sobre el espejo
mis dedos rozaron la luz de sus cigarros,
cañadas de letra a letra ahogaron murmullos
indiscreto canto que se pronuncio en silencio.
[Vuelven los ecos del acrílico].
-Que hermoso es cantar para no decir nada.
Salitres de lomo a lomo como estrechos antiquísimos
acercan nuestros hombros prisioneros del sofá.
Canarios escurren con babas al aire en zopilotes
zumban sus aletazos de oreja a oreja de pico a pico,
trepan a nuestros brazos gusanos azufrosos
enfermos nematodos calcinados por la sed.
[Arritmia y todo eso].
-¿De que nos sirve sin el canto?
Pastizal quebrado de espiga altiva y perfumada
constelaciones de harina blanca echadas al desierto.
Intermitente y breve; salías del mar a todas horas
y a mí me consolaban tus escamas de sirena.
[Entonces suenan las campanas].
-¿De qué nos sirve el canto de sirena?
Mientras la balsa se derretía sobre el espejo
mis dedos rozaron la luz de sus cigarros,
cañadas de letra a letra ahogaron murmullos
indiscreto canto que se pronuncio en silencio.
[Vuelven los ecos del acrílico].
-Que hermoso es cantar para no decir nada.
eco I
Es que la poesía no admite el “sobres”,
por tratarse de algo fuera de contexto;
Vulgar síntesis del caudal de la flora marina,
agua socarrona que antecede suspiros salinos.
¡No sabe! No es nada de su letra oceánica,
Doble espejo sobre la tez abierta de su muerte.
Nos rodea su miedo de ostra citadina,
su miedo a volverse lo que sus raíces prometían.
Agua de los vórtices que le advierten cantos,
eco de todas sus caricias partidas en mi nuevo lomo.
Asno de mar que sobrecarga sus noes y mis sies,
-como a la liturgia.
Sin embargos de miradas al maíz como a los hijos.
Ah! Tan breve y solitaria recorría el paramo;
Yo quise atizarle su voz que ahogaba cicatrices;
Mas mi voz quedo tendida como hielo para siempre,
cuando sin más mi entero yo; jamás volvió a creerle.
por tratarse de algo fuera de contexto;
Vulgar síntesis del caudal de la flora marina,
agua socarrona que antecede suspiros salinos.
¡No sabe! No es nada de su letra oceánica,
Doble espejo sobre la tez abierta de su muerte.
Nos rodea su miedo de ostra citadina,
su miedo a volverse lo que sus raíces prometían.
Agua de los vórtices que le advierten cantos,
eco de todas sus caricias partidas en mi nuevo lomo.
Asno de mar que sobrecarga sus noes y mis sies,
-como a la liturgia.
Sin embargos de miradas al maíz como a los hijos.
Ah! Tan breve y solitaria recorría el paramo;
Yo quise atizarle su voz que ahogaba cicatrices;
Mas mi voz quedo tendida como hielo para siempre,
cuando sin más mi entero yo; jamás volvió a creerle.
(Sin titulo II).
...Quiero tu lado salvaje, no necesito palabras
Quiero sacarme las ropas, que no me sirven de nada...
Fito P.
Salvajes somos; entre la luz y la sangre,
si a usted las palabras le hacen la costra sobre la herida;
espejo de hiel que entrecorta al delirio,
dejemos pues los trozos de aire que desprenden escondidos.
Sacúdase mas aun la liturgia del suave textil que le derrama al cuerpo;
deje la seda del gusano al árbol,
brote de baba nematodica que adolece;
[síntesis del columpio y sus variables al vuelo].
Nada sirve; usted lo sabe, buscamos, buscamos.
Aire de zopilote a zopilote regurgitar sueños.
Sin embargo le acompañare a encontrar las plumas batidas;
-No a buscar.
Revueltas todas: entre sal y silencio.
Quiero sacarme las ropas, que no me sirven de nada...
Fito P.
Salvajes somos; entre la luz y la sangre,
si a usted las palabras le hacen la costra sobre la herida;
espejo de hiel que entrecorta al delirio,
dejemos pues los trozos de aire que desprenden escondidos.
Sacúdase mas aun la liturgia del suave textil que le derrama al cuerpo;
deje la seda del gusano al árbol,
brote de baba nematodica que adolece;
[síntesis del columpio y sus variables al vuelo].
Nada sirve; usted lo sabe, buscamos, buscamos.
Aire de zopilote a zopilote regurgitar sueños.
Sin embargo le acompañare a encontrar las plumas batidas;
-No a buscar.
Revueltas todas: entre sal y silencio.
nostalgia
Superficies de ceniza; ¿quién podría pensar en algo más?
Es todo lo que queda, una sola brizna de locura requemada e infértil,
secos rodajes de filmes absurdos, miles de hojas con letras escritas;
letras sin fin, plumas duras enmarcadas;
[el eterno despertar con el vacio latente del mismo retorno]
Eco marchito de voces innombrables,
los mismos textiles derramados sobre la piel,
los abismos profundos donde la soledad es un barco sin proa;
vestigios de imágenes sin sentido,
horas y horas de sonido que asemejan música,
-El verbo sin espera.
Caricia marchita de un recuerdo desabrido;
una reminiscencia de minerales y frutas descompuestas.
Hielo rojo sobre los reflejos de humo,
césped de alquitranosas pirámides invertidas;
triángulos de olores a reses partidas,
venas cargadas de granos espejismos;
¿Quien podría pensar en algo más?
Tal vez las sierras se quedaron contigo,
tal vez la penumbra de faldeos escarpados evocaron tu locura
y en procesión de botas deslavadas finalmente
usted y yo nos separamos.
Es todo lo que queda, una sola brizna de locura requemada e infértil,
secos rodajes de filmes absurdos, miles de hojas con letras escritas;
letras sin fin, plumas duras enmarcadas;
[el eterno despertar con el vacio latente del mismo retorno]
Eco marchito de voces innombrables,
los mismos textiles derramados sobre la piel,
los abismos profundos donde la soledad es un barco sin proa;
vestigios de imágenes sin sentido,
horas y horas de sonido que asemejan música,
-El verbo sin espera.
Caricia marchita de un recuerdo desabrido;
una reminiscencia de minerales y frutas descompuestas.
Hielo rojo sobre los reflejos de humo,
césped de alquitranosas pirámides invertidas;
triángulos de olores a reses partidas,
venas cargadas de granos espejismos;
¿Quien podría pensar en algo más?
Tal vez las sierras se quedaron contigo,
tal vez la penumbra de faldeos escarpados evocaron tu locura
y en procesión de botas deslavadas finalmente
usted y yo nos separamos.
domingo, 10 de abril de 2011
XI
Esta noche sostuve sus labios de sirena,
mis dedos dibujaron comisuras celestes,
aire de mar; aliento de arenas salinas,
cantos de aves dialectos; brújulas astrales.
Constante y breve oleaje de su beso tibio
recorre los pardos espejos naufragados,
que en lo alto su vigilia de faro se disipa
y mi alma de velero se extiende inagotable.
Eche mis raíces de agua sobre su oleaje,
ya mis brazos de arrecifes lunares
rodeaban su cintura de seda marina,
ya mis islas todas sosegadas encallaban .
Esta noche la sostuve mirándola en el cielo,
fugitivo instante que mi alma oceánica
perpetuara por siempre en el vaivén
de su beso salido del cenit de las espumas.
mis dedos dibujaron comisuras celestes,
aire de mar; aliento de arenas salinas,
cantos de aves dialectos; brújulas astrales.
Constante y breve oleaje de su beso tibio
recorre los pardos espejos naufragados,
que en lo alto su vigilia de faro se disipa
y mi alma de velero se extiende inagotable.
Eche mis raíces de agua sobre su oleaje,
ya mis brazos de arrecifes lunares
rodeaban su cintura de seda marina,
ya mis islas todas sosegadas encallaban .
Esta noche la sostuve mirándola en el cielo,
fugitivo instante que mi alma oceánica
perpetuara por siempre en el vaivén
de su beso salido del cenit de las espumas.
X
Todas las soledades llevan tu nombre,
todos y cada uno de los momentos
en que mi alma se ha vaciado hasta quedar extinta.
Todas las soledades llevan tus tonos de cabellos;
todos aquellos con los que dormí mil noches;
todos sus nombres los recuerdo.
[Todas las edades, todas las miserables capas, todas].
Mi cuerpo revuelto en la penumbra
se retuerce en contorsiones de agrio pasado.
Sus ensayos, sus tesis, sus preguntas, sus dialectos,
sus llamadas, sus locuras, sus caricias,
sus mentiras, sus ausencias, sus distancias,
sus dolores, sus angustias, sus viajes, sus bufandas,
sus eternidades, suspendidas, todas quietas,
incrustadas para siempre en este espiral,
circulo de fuego y semen, tiempo y huesos;
polvo del polvo de su tierra, de la tierra de su muerte,
de su muerte mía.
Tierra de su caja,
tierra de mis ojos que lloraron hasta secarse
como dos pedazos de madera.
¿Acaso llevaste alguna vez mi mano en el desierto?
Profundamente se que ya no estás conmigo,
mi espalda se quiebra como una paja de trigo,
mis brazos sostienen tus sombras en las noches,
mi boca le habla mientras estoy dormido,
tan breve que fue, tan corto quedo todo,
tan pequeño, tan triste, tan limpio.
Mi canto te llama por las madrugadas,
partido el cuerpo por la grieta del olvido,
se esfuma y siguen mis pies andando todos los días,
todos los días sobre la tierra, sembrando las mismas cosas,
dejando las mismas huellas.
Mi alma te busca entre las marañas y los vórtices que fuimos,
haciendo a un lado los menesteres del espacio,
del tiempo, del olvido.
Traba la quijada ese olor de huesos rotos,
de carne roja cortada por el sol,
de sueños que cayeron lentamente hasta volverse el mismo abismo.
[Me duele tanto que no estés conmigo].
Me duele tanto que tus pies ya no anden mas sobre esta tierra;
La tierra que dejaste para que yo te siguiera escuchando,
los grillos y las estrellas y este terrible dolor maldito
que me hace escribirte aunque ya jamás me leas.
todos y cada uno de los momentos
en que mi alma se ha vaciado hasta quedar extinta.
Todas las soledades llevan tus tonos de cabellos;
todos aquellos con los que dormí mil noches;
todos sus nombres los recuerdo.
[Todas las edades, todas las miserables capas, todas].
Mi cuerpo revuelto en la penumbra
se retuerce en contorsiones de agrio pasado.
Sus ensayos, sus tesis, sus preguntas, sus dialectos,
sus llamadas, sus locuras, sus caricias,
sus mentiras, sus ausencias, sus distancias,
sus dolores, sus angustias, sus viajes, sus bufandas,
sus eternidades, suspendidas, todas quietas,
incrustadas para siempre en este espiral,
circulo de fuego y semen, tiempo y huesos;
polvo del polvo de su tierra, de la tierra de su muerte,
de su muerte mía.
Tierra de su caja,
tierra de mis ojos que lloraron hasta secarse
como dos pedazos de madera.
¿Acaso llevaste alguna vez mi mano en el desierto?
Profundamente se que ya no estás conmigo,
mi espalda se quiebra como una paja de trigo,
mis brazos sostienen tus sombras en las noches,
mi boca le habla mientras estoy dormido,
tan breve que fue, tan corto quedo todo,
tan pequeño, tan triste, tan limpio.
Mi canto te llama por las madrugadas,
partido el cuerpo por la grieta del olvido,
se esfuma y siguen mis pies andando todos los días,
todos los días sobre la tierra, sembrando las mismas cosas,
dejando las mismas huellas.
Mi alma te busca entre las marañas y los vórtices que fuimos,
haciendo a un lado los menesteres del espacio,
del tiempo, del olvido.
Traba la quijada ese olor de huesos rotos,
de carne roja cortada por el sol,
de sueños que cayeron lentamente hasta volverse el mismo abismo.
[Me duele tanto que no estés conmigo].
Me duele tanto que tus pies ya no anden mas sobre esta tierra;
La tierra que dejaste para que yo te siguiera escuchando,
los grillos y las estrellas y este terrible dolor maldito
que me hace escribirte aunque ya jamás me leas.
Medicina Eólica
-dice el médico que tengo el pulmón izquierdo afectado.
¿Cuantos cigarros se fuma diario?
[La ventana del consultorio, es un recuadro Caravaggiano]
- No sé 3,7, no sé.
Mmm... - Acomoda sus anteojos. Me mira de reojo.
¿Es que a usted no le preocupa su salud?
[Que hermosa forma tiene el viento de batir las persianas].
Sabe, los análisis muestran un cáncer de pulmón,
suele originarse a partir de células epiteliales,
y puede derivar en metástasis e infiltración
a otros tejidos del cuerpo.
-¿Sabe una cosa “doctor"?
Usted es un poeta de la medicina eólica.
Supo nombrar mi falta de cantos;
mi silencio de aire seco alquitranado,
semilla de alientos que no crecen
una verdadera tos de las palabras.
-y sin hacer alarde lirico.
[Que bellas las canciones que mama cantaba].
¿Cuantos cigarros se fuma diario?
[La ventana del consultorio, es un recuadro Caravaggiano]
- No sé 3,7, no sé.
Mmm... - Acomoda sus anteojos. Me mira de reojo.
¿Es que a usted no le preocupa su salud?
[Que hermosa forma tiene el viento de batir las persianas].
Sabe, los análisis muestran un cáncer de pulmón,
suele originarse a partir de células epiteliales,
y puede derivar en metástasis e infiltración
a otros tejidos del cuerpo.
-¿Sabe una cosa “doctor"?
Usted es un poeta de la medicina eólica.
Supo nombrar mi falta de cantos;
mi silencio de aire seco alquitranado,
semilla de alientos que no crecen
una verdadera tos de las palabras.
-y sin hacer alarde lirico.
[Que bellas las canciones que mama cantaba].
IX
...te observo desde hace un tiempo, se cómo es que se mecen tus palabras;
hay una hoja que se contonea en bellos compases de silencio.
te miro. A veces miro la careta que superpones anticipando lo que presientes
inevitable.
Brillos de meditaciones ancestrales despuntan en finas y breves tonalidades,
contornos de antifaz sobre antifaz, sobre otro.
Hay una línea que nos atraviesa; suena como la obertura de alguna danza fúnebre.
Aquel sendero se ha trazado en previas escenas, en mas antiguos momentos,
nosotros venimos recorriendo sutilmente nuestros tiempos, - los de siempre.
Pese a todo
Quiero a veces tan solo elevar un canto; uno que traspase los puentes de aire,
uno que caiga al suelo de tus pies, uno que crezca verde y limpio junto a tus rodillas,
un canto que en lo alto se disipe, cuando tus ojos lo miren llegar junto conmigo.
Un silbido de acrílicos y formas pitagóricas, de trazos sobre césped de papel,
un canto que hunda este silencio sin luz.
Un canto que no incurra en lo vulgar de las palabras, un soplo de silencio para ti.
hay una hoja que se contonea en bellos compases de silencio.
te miro. A veces miro la careta que superpones anticipando lo que presientes
inevitable.
Brillos de meditaciones ancestrales despuntan en finas y breves tonalidades,
contornos de antifaz sobre antifaz, sobre otro.
Hay una línea que nos atraviesa; suena como la obertura de alguna danza fúnebre.
Aquel sendero se ha trazado en previas escenas, en mas antiguos momentos,
nosotros venimos recorriendo sutilmente nuestros tiempos, - los de siempre.
Pese a todo
Quiero a veces tan solo elevar un canto; uno que traspase los puentes de aire,
uno que caiga al suelo de tus pies, uno que crezca verde y limpio junto a tus rodillas,
un canto que en lo alto se disipe, cuando tus ojos lo miren llegar junto conmigo.
Un silbido de acrílicos y formas pitagóricas, de trazos sobre césped de papel,
un canto que hunda este silencio sin luz.
Un canto que no incurra en lo vulgar de las palabras, un soplo de silencio para ti.
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